El acceso al aborto debería estar garantizado y libre de obstáculos, sin embargo, para muchas mujeres, hombres trans, personas no binarias y otras personas con posibilidad de gestar.
En octubre y noviembre de 2025 asistimos a dos espacios clave para los movimientos feministas y de derechos sexuales y reproductivos en América Latina y el mundo: la Conferencia del Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro (CLACAI) y la Conferencia Internacional sobre Planificación Familiar (ICFP), en Bogotá, Colombia.
Desde la creación del programa de Libertad y Ambiente y Seguro (LiberAS), en Balance, el acceso a la justicia, el acompañamiento a casos de violencia de género y los obstáculos que enfrentan las mujeres que viven con discapacidad han sido temas que nos interesan y nos generan dudas.
En días recientes, una visualización de datos realizados por la analista @lapanquecita encendió las alarmas en redes sociales y nos confrontó con una realidad: niñas y adolescentes llevan a término embarazos resultados de violencia sexual. A partir de bases de datos públicas de la Secretaría de Salud, se evidenció que entre 2008 y 2024 más de 1,600 niñas de entre 10 y 13 años dieron a luz en México. La tabla divulgada por distintos medios de comunicación muestra casos de niñas de 10 años pariendo hijes de hombres con los que tienen una diferencia de edad que va desde los 2 a los 53 años. Es imposible ignorar lo evidente: en estas situaciones existe violencia estructural y sexual que debe ser atendida.
Desde las personas que integramos el equipo del Fondo MARIA, te compartimos nuestras experiencias acompañando abortos, cómo hemos vivido el acompañamiento, qué ha significado para nosotrxs formar parte de este camino y cómo eso ha transformado nuestra mirada sobre el aborto y la justicia reproductiva.
Sí, tenemos que volver a hablar sobre el tema de ser víctima, y ¿por qué? Porque creemos que entender la complejidad de este concepto nos puede dar luz sobre los caminos que podemos transitar para movernos de ese lugar.
Cuando hablamos de derechos sexuales y reproductivos, principalmente el enfoque se dirige a temas de salud corporal, como la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), mientras que la salud mental se deja de lado, aún y cuando es una parte central en nuestra salud integral, y es igual de importante que nuestra salud física.
En Balance y el programa LiberAS hemos analizado la categoría de víctima para nombrar a quienes han vivido procesos de violencia, particularmente sexual y de género. En estas reflexiones, nos preguntamos cómo en muchas ocasiones esta palabra termina por ser definitiva, más que provisional.
Cuando hablamos de métodos de barrera, probablemente pensamos en un condón externo al ser una de las opciones que más tenemos a la mano. Sin embargo, no pensamos en la diversidad de métodos que las personas sáficas también podemos utilizar para tener prácticas sexuales de manera más segura.
El autoerotismo ha sido un tema tabú durante muuucho tiempo, por eso hablar de este y la masturbación como personas sáficas es importante para desmitifcar aquellas ideas erróneas sobre nuestra salud sexual.