Aborto en espacios digitales

Publicado el 19 de Febrero, 2026
En los últimos años, el acceso al aborto no solo se ha visto amenazado por leyes restrictivas, discursos antiderechos y retrocesos institucionales. Cada vez con mayor fuerza, las barreras también se despliegan en el ámbito digital.

En un contexto donde internet se ha convertido en una de las principales vías para buscar información sobre salud sexual y reproductiva, la censura algorítmica y la vigilancia digital se han transformado en nuevas formas de control que afectan de forma diferenciada a mujeres, hombres trans, personas no binaries y demás personas con posibilidad de gestar que buscan información segura para abortar, teniendo consecuencias reales en la toma de decisiones sobre su salud y autonomía.

Hablar de aborto hoy implica también hablar de tecnología, de poder y de quién define qué información debe amplificarse y cuál debe ser silenciada.

aborto y censura digital

 

Censura algorítmica

Diversas organizaciones y colectivas feministas han documentado cómo las plataformas digitales censuran de manera sistemática y reiterada contenidos relacionados con el aborto. Publicaciones eliminadas, cuentas suspendidas, reducción del alcance (shadowban) y bloqueo de palabras clave son algunas de las prácticas que se repiten constantemente.

Esta censura no ocurre de manera aislada, pues a través de políticas internas poco transparentes y sistemas automatizados de moderación, plataformas digitales como Meta restringen información sobre aborto incluso cuando se trata de contenidos educativos, de acompañamiento o de orientación en salud, invisibilizando la información segura y basada en evidencia, mientras permanecen disponibles discursos que desinforman.

Para muchas personas, especialmente aquellas que viven en contextos de criminalización o precariedad, las redes sociales representan un primer punto de búsqueda de información.Cuando el aborto es silenciado en estos espacios, no solo se limita la libertad de expresión, también se obstaculiza el ejercicio de derechos fundamentales como el acceso a la salud y a la información.

 

Inteligencia artificial y aborto

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cotidiana para resolver dudas y buscar información. Sin embargo, cuando se trata de aborto, su uso presenta tanto riesgos como oportunidades.

Investigaciones periodísticas han documentado casos en los que chatbots de inteligencia artificial brindan información incorrecta, incompleta o incluso peligrosa a personas que buscan orientación sobre interrupción del embarazo, incluyendo afirmaciones falsas sobre métodos de aborto o recomendaciones sin sustento médico. En contextos de urgencia o miedo, esta información puede traducirse en daños reales a la salud de les usuaries.

Es importante recordar que, lejos de ser neutrales, los sistemas de inteligencia artificial reproducen sesgos culturales y morales de los entornos donde son desarrollados. En lugares donde el aborto esta criminalizado o estigmatizado, la IA puede replicar esas restricciones, presentándolas como respuestas objetivas o técnicas. Por lo que confiar ciegamente en este recurso puede reforzar desigualdades y profundizar las barreras para acceder a información segura.

 

Vigilancia digital

Otro ejemplo preocupante del cruce entre tecnología y aborto es el uso de aplicaciones de seguimiento menstrual, particularmente en Estados Unidos tras la revocación de Roe vs. Wade. Estas aplicaciones recopilan información sobre ciclos menstruales, actividad sexual y posibles embarazos.

En un contexto de criminalización estos datos pueden convertirse en herramientas de vigilancia que vulneren a les usuaries. La comercialización de datos, en temas como este, puede transformar nuestro cuerpo en mercancía y dejar de lado el derecho a la privacidad. La vigilancia digital evidencia que el control sobre la salud sexual ya no ocurre solo en clínicas o congresos, sino también en servidores y bases de datos.

IA y aborto

 

Disputar los territorios digitales

Reconocer los riesgos de la tecnología no implica rechazarla por completo. Desde los movimientos feministas y organizaciones se han desarrollado estrategias para apropiarse de las herramientas digitales y usarlas como aliadas en la defensa de los derechos sexuales y (no) reproductivos, como la creación de plataformas propias con información segura, el acompañamiento digital, el uso estratégico del lenguaje para evitar la censura y la producción de conocimientos situados desde los territorios, así como contribuir all monitoreo de la censura, cosa que te invitamos a hacer en https://www.reprouncensored.org/

Las redes sociales, los espacios y herramientas digitales no son neutrales. Las decisiones sobre qué contenidos se permiten, cuáles se censuran y cómo circula la información responden a intereses económicos, políticos y morales. Frente a ello, la organización colectiva en y desde los entornos digitales es imprescindible. Esto implica exigir transparencia a las plataformas, denunciar la censura y fortalecer las redes de información segura.

Defender el aborto hoy también significa defender el derecho a informarnos y organizarnos en los espacios digitales. En un contexto de avance de los antiderechos, disputar estos entornos es parte de la lucha colectiva.

 

aborto y tecnologías digitales